domingo, 2 de octubre de 2011

EL DESCUBRIMIENTO

Al fín cayó profundo por la borrachera. Profundo y sin tener el cuidado de apagar el Blackberry, solo una borrachera le habría generado ese descuido.
Preferí confirmar, pues  sentía un miedo terrible de solo pensar que pudiera pillarme cogiendole el celular. Hice la prueba maestra: me acerqué al lado de su cama, y toque las llaves que estaban en su mesa de noche. Este solo gesto, lo habría despertado, si no estuviera realmente dormido. No se movió. Emitío un leve ronquido y una respiración sonora que eran típicos de que ya estaba desconectado.
Llevaba tres horas esperando este momento, o mejor llevaba tres semanas. Mi corazón latía aceleradamente, cogí el bb y me encaminé al baño. No podía creer que estuviera prendido, mi estrategía de emborracharlo había sido genial y ahora me encontraba a las 11PM en el baño de mi cuarto dispuesta a buscar la prueba maestra de la traición  que hace meses sospechaba.
Busque primero en el chat, tenía algunos abiertos, hice click en uno de una mujer llamada Lina. Sentí el corazón a punto de estallar.
El chat era largo y las primeras frases eran inofensivas. Avancé en la lectura sintiendo  algo de nauseas y ahí estaba. Leí lo que nunca hubiera creido iba a leer en mi vida, por un momento pensé que era mi imaginación inundada de estrés y paranoia, pero no. Ahí estaba: "princesa, un día sin verte es un infierno". El cuerpo entero me temblaba, los dientes incontrolables por la tensión chasqueaban unos contra otros. Sentí frío, en el cuerpo y en el alma.
Esto no me puede estar pasando a mi. Volví a leer. Si, era cierto, mi esposo de 20 años de casados, le escribía a otra mujer que no era yo, que la extrañaba, que la deseaba.
Para evitar más mentiras hice copia del chat y me lo envíe a mi bb. Seguí buscando más pruebas de la traición en su cuenta de e-mail en su fotos, en sus videos. No paraba de temblar y oleadas de ansiedad recorrían mi cuerpo y mi alma. Pensé, no voy a ser capaz de soportar esto. Pedí ayuda del cielo; solo algo sobrenatural podría sacarme de este abismo de desesperanza y dolor por el que iba cayendo.
Encontré en su cuenta de correo de Hotmail un e-mail donde ella le daba las gracias por el día tan hermoso que habían pasado en Bogotá;¡ asquerosos!. ¡Noooo!
Casi tres horas transcurrieron sentada en el piso del baño buscando por todos los rincones de su bb. ¡Eran las dos y cuarenta y cinco de la mañana, tenía que madrugar para el trabajo y yo en estas! ¡Sentí ganas de matarlo!
¿Y ahora que voy a hacer?
¡Despertarlo?: No. Estaba borracho y no era sujeto para ninguna conversación.
Me acosté tratando de descansar un poco pero no podía  detener mi mente dando vueltas a lo leido, a los últimos meses. Empecé a atar cabos: el día de su viaje a Bogota, me dijo que iba a apagar el celular temprano para poder dormir: ¡metiroso!; estaba con ella.
¿Qué le iba  a  decir cuando se despertertara?.
Pensé en los hijos y sentí unas ganas incontrolables de llorar: ¿El no pensó en ellos al hacer esto?
Me propuse dimisular delante de ellos para que no se fueran intranquilos para el colegio. No sé como haré para  disimularles.
¡Dios! grite para mis adentros. Sabía que me El me entendería con solo eso.

martes, 22 de febrero de 2011

La angustia de las sospechas

EL "TRÍO" A OSCURAS
"Antes de descubrir la verdad, muchas conductas empezaron a parecerme extrañas.
Empezó a dormir casi en el borde de la cama, lo más lejos posible de mi; con un empujon hubiera podido tumbarlo al piso.

Nuestras relaciones sexuales ya no eran lo mismo de antes, casi nunca me buscaba y cuando yo lo buscaba inventaba alguna excusa...
Mis sospechas aumentaron por los misterios que mostraba con su Blackerry. Cada que yo intentaba cogerlo, le veía una mezcla de ira  y  terror: "yo tengo derecho a mi intimidad, no me gusta que me cojas mis cosas".  Dormía con el debajo de la almohada y durante el día no lo soltaba ni para ir al baño. ¿Qué escondía? empecé a preguntarme. Decidí averiguar.
Esperaba  a que se durmiera para tratar de cogerlo sigilosamente.. me sentía una estúpida haciendo esto pero algo no me olía bien y tenía que descubrirlo.
Desarrollé una ansiedad terrible los fines de semana tratando de mirar donde lo ponía, con quien hablaba y que escribía en el chat.. A todas mis preguntas sobre su extraña conducta contestaba de manera evasiva... trataba de creer pero sus respuestas ´me convencían muy poco.

Su trato hacia mi también había cambiado, los últimos meses estaba mas irritable y discutidor, parecía que todo lo mío le molestaba...

Desarrollé una obsesión con el tema. Desde que me despertaba estaba pensando en mil maneras para verificar si realmente mi esposo me estaba traicionando. Empecé a investigar en internet como hackear una cuenta de correo, como espiar un bb, cuales eran señales de infidelidad, etc.

El estrés ocasionado por la angustia y el desespero que sentía, estaba haciendo estragos en mi cuerpo: agotamiento, nerviosismo, desconcentración  fueron apoderandose de mi. Debía hacer algo rápido para encontrar la verdad.

Abrumada por el dolor

Nadie puede herirte más que aquellos que deberían amarte.

Este blog surge como un intento de "parir" todo el dolor que he "presenciado" en mi consulta.
La infidelidad parece un juego divertido y emocionante pero a corto y mediano plazo se convierte en un infierno para todos los involucrados en ella.
La infidelidad se puede llevar por delante no solo la confianza en el otro (base de una buena relación) sino también la salud  física y mental de todos en la familia.
Si usted es fiel a su cónyuge o pareja este blog podrá darle más motivos para mantener su fidelidad.
Si usted está incubando una infidelidad; espero que los cortos relatos que encontrará en esta página se conviertan en despertadores para que usted detenga todos los impulsos de conquista o de atracción hacia otro personaje que no es su cónyuge.
Si usted está siendo infiel tenga el valor de leer o VER todo el dolor, los traumatismos y hasta las tragedias que su decisión puede traerle a usted, al personaje con el que se enredó y a su familia.
Espero inspirarlo a hacer un giro heroico en su vida antes de tener que decir lo que me decía un paciente infiel: "que pesadilla tan hijue..."